PROCLAMACIÓN DE SANTO TOMÁS MORO
PATRONO DE LOS HOMBRES DE GOBIERNO
Santo Tomás Moro (1478–1535) fue un reconocido humanista, abogado, juez y estadista inglés que dedicó su vida al servicio de la justicia, la verdad y el bien común. Como Lord Canciller de Inglaterra, prefirió renunciar a su cargo antes que traicionar su conciencia y su fe, lo que lo llevó al encarcelamiento y al martirio.
Autor de la célebre Utopía, promovió una educación innovadora para su época y dejó un legado de integridad, valentía y coherencia entre la fe y la vida pública. En 1935 fue canonizado y, años más tarde, diversas personalidades de todo el mundo solicitaron al Papa San Juan Pablo II su proclamación como Patrono de los Hombres de Gobierno, reconociéndolo como un modelo universal de liderazgo ético, servicio y fidelidad a los principios.
Conoce la biografía completa y la solicitud de su proclamación como Patrono de los Hombres de Gobierno en el siguiente enlace.
El documento E Sancti Thomae Mori, promulgado por el Papa San Juan Pablo II el 31 de octubre del año 2000, explica que Santo Tomás Moro fue elegido como Patrono de los Gobernantes y de los Políticos porque su vida demuestra que la autoridad solo tiene verdadero valor cuando está al servicio de la verdad, la justicia y la dignidad de la persona. Su martirio es presentado como el mayor testimonio de que la conciencia nunca debe ser sometida al poder político. Por ello, numerosos jefes de Estado, gobernantes, obispos y representantes de distintas culturas y religiones solicitaron oficialmente su proclamación como patrono.
El documento también destaca que Tomás Moro fue un gobernante excepcional, reconocido por su honestidad, su sentido de justicia y su compromiso con el bien común. Durante toda su carrera pública defendió a los más débiles, combatió los abusos del poder, protegió a la familia, impulsó la educación y entendió la política como una auténtica vocación de servicio, nunca como un medio para obtener privilegios o beneficios personales. Su ejemplo demuestra que el ejercicio del gobierno debe estar guiado por principios éticos y no únicamente por intereses políticos.
San Juan Pablo II señala que el mundo contemporáneo enfrenta grandes desafíos —como los cambios sociales, los avances científicos, la defensa de la vida, la protección de la familia y el respeto a los derechos humanos— y que, precisamente por ello, necesita líderes con la integridad moral de Santo Tomás Moro. Su vida enseña que la fe, la ética y la responsabilidad pública pueden convivir en perfecta armonía, inspirando decisiones orientadas siempre al bien común y al respeto de la libertad de conciencia.
Como conclusión, el Papa declara oficialmente a Santo Tomás Moro Patrono de los Gobernantes y de los Políticos, proponiéndolo como modelo para todos aquellos que desempeñan responsabilidades públicas. Su legado recuerda que el verdadero liderazgo se fundamenta en la verdad, la justicia, la humildad, el servicio y la fidelidad a los principios, incluso cuando ello implique afrontar sacrificios personales.
